La tormenta de tu nombre

(Foto: M I T C H Ǝ L L).

(Foto: Mitchell).

Cuando cae la tormenta como ahora, en más de una ocasión me he cachado asomado a la ventana. Me pregunto dónde estás Pau. Si te encuentras bien. Espero que no tengas frío.

Pero no es suficiente. Así que me imagino llevándote el paraguas, el abrigo, y al sol mismo, porque no quiero que te moleste ni una gota.

Sin embargo, minutos después entiendo lo exagerado que soy. No son necesarias tantas preguntas. Porque en ese momento se abren las nubes. Se hace la luz y recibo una señal.

Sigue leyendo

Día 29 de 30

Salí tarde del trabajo. Pero no importa. Nada importa. Más que escribir.

Independientemente de mensajes crípticos, últimamente he reflexionado más de narrativa: análisis de personajes, estructura aristotélica. Usualmente escribo ficción directamente, con poca necesidad de outlines. Sin embargo en este caso estoy haciendo lo contrario. Porque temo para El Batman vikingo podría escribir, escribir y escribir de esa noche. Quizá quiero hacerlo, pero eso no necesariamente daría la mejor historia.