Nuevo experimento: Karla

Marco Díaz Calleja - Nuevo experimento: Karla

Retrato hablado de la mujer más bella del mundo. (Foto: Informador Digital).

Prometer, hasta los políticos. Lo que importa son los resultados. Según el artículo anterior voy a ligar a toda chica que me encante. Bueno, tampoco exageremos, -sólo- tendré una efectividad de una de cada cuatro. Ahora veremos cómo lograr esto. Sí, nuevamente, a citar a Tim Ferriss, (quizá para la próxima simplemente pego un vínculo a su libro).

80/20, el principio de Pareto

Vilfrido Pareto fue un astuto y controvertido economista sociólogo que acuñó lo que se convertiría en la “ley de Pareto”. La fórmula matemática que utilizó para demostrar una distribución extremadamente desequilibrada pero predecible de la riqueza en la sociedad -el 80% de la riqueza y los ingresos los producían y estaban en manos del 20% de la población- se aplica también en ámbitos distintos al económico. De hecho, puede encontrarse casi en cualquier parte. El 80% de los chícharos del jardín de Pareto salían de 20% de las vainas que había plantado, por ejemplo.

La ley de Pareto puede resumirse así: el 80% de la producción procede del 20% de los insumos. Otras maneras de formular esto mismo, dependiendo del contexto, pueden ser:

El 80% de las consecuencias se deriva del 20% de las causas.
El 80% de los resultados procede del 20% de los esfuerzos realizados y del tiempo invertido.
El 80% de los beneficios de una empresa proviene del 20% de sus productos y clientes.
El 80% del total de las ganancias obtenidas en la Bolsa va a parar al 20% de los inversionistas y tiene su origen en el 20% de los valores de un portafolio individual.

La lista es infinitamente larga y variada, y la proporción suele inclinarse aún más en una dirección: 90/10, 95/5, pero lo mínimo que hay que buscar es 80/20.

Tim Ferriss describe cómo en su propia compañía aplicó el principio, considerándolo bajo esta perspectiva:

1. ¿Qué 20% de las causas son responsables del 80% de mis problemas e infelicidad?
2. ¿Qué 20% de las causas producen el 80% de mi felicidad y deseos cumplidos?

Efectivamente, encontró que sólo 20% de su esfuerzo estaba generando 80% de las ganancias. De tal forma, se concentró en el 20% que sí funcionaba. Ese proveedor, ese tipo de publicidad, ese cliente, los fomentaba. En contraste, 80% de su frustración provenía de un 20% en particular: ese proveedor, ese cliente que ni siquiera compra gran cosa pero le encanta quejarse. Hizo todo lo que pudo por eliminarlos. Posteriormente utilizó otra herramienta.

La ilusión de 9 a 5 y la ley de Parkinson

Sé que seguramente te sientes como yo me sentí durante mucho tiempo. El día no tiene suficientes horas.

Pero examinemos un par de cosas en las que probablemente estemos de acuerdo.

Como tenemos 8 horas que llenar, llenamos 8 horas. Si tuviésemos 15, llenaríamos 15. Si tenemos una emergencia y tenemos que salir del trabajo en 2 horas, pero tenemos cosas pendientes, milagrosamente logramos terminar esas tareas en 2 horas.

Esto tiene que ver con una ley de la que Ed Zschau me habló en la primavera de 2000.

Había llegado a clase nervioso e incapaz de concentrarme. En 24 horas debía entregar el ensayo final de curso, que valía un 25% de la nota global del semestre. Una de las opciones, la que yo había elegido, era entrevistar a los directores de una empresa de reciente creación y analizar en profundidad su modelo de negocio. Los poderes tácticos de la empresa habían decidido en el último minuto que no podía entrevistar a dos figuras clave ni hablar de ellos por cuestiones de confidencialidad. Game over.

Me acerqué a Ed al final de la clase para darle las malas noticias.

-Ed, creo que voy a necesitar una extensión en la fecha para entregar el ensayo”. Le expliqué la situación y Ed sonrió antes de contestarme si un atisbo de preocupación:
-Creo que saldrás de ésta. Los emprendedores son gente que consigue sacar cosas adelante, ¿no?

24 horas más tarde, y un minuto antes del final del plazo, mientras su ayudante estaba cerrando la oficina, entregué mi ensayo final de 30 páginas.

Era sobre otra empresa, que había encontrado, entrevistado y diseccionado en una intensa noche con suficiente cafeína como para que un equipo de atletismo olímpico entero quedase descalificado. Al final resultó ser uno de los mejores trabajos que redacté en los cuatro años de carrera y conseguí un 100.

Antes de irme el día anterior, Ed me había dado un consejo de despedida: la ley de Parkinson.

La ley de Parkinson reza que una tarea crecerá en importancia y complejidad (percibidas) en relación con el tiempo asignado para llevarla a cabo. Es la magia del fin inminente del plazo. Si te doy 24 horas para terminar un proyecto, el poco tiempo te forzará a concentrarte en la ejecución y no tendrás más remedio que hacer únicamente lo esencial. Nada más. Si te doy una semana para realizar la misma tarea, serán seis días de hacer montañas de un grano de arena. Si te doy dos meses, no lo quiera Dios, se convertirá en un monstruo mental. El producto final confeccionado en el plazo más corto será casi invariablemente de igual o mayor calidad porque tu concentración habrá sido mayor.

Por lo tanto, Tim Ferriss recomienda utilizar ambos principios:

1. Limita tus tareas a las importantes para trabajar menos (80/20)

2. Acorta el tiempo de trabajo para limitar tus tareas a las importantes (ley de Parkinson)

La mejor solución es usarlas juntas. Detecta cuáles son las pocas tareas fundamentales que te generan más ingresos y establece plazos claros y muy cortos para realizarlas.

Y aquí es donde empieza la magia para mí. Es hora de otro experimento. Pavlov, bro, levántate; hoy sí abrimos.

1. 80/20
Me concentraré en el 20% de las causas que me llevarán al 80% de los resultados. Empezamos con accountability.

En mi reto anterior logré pasar de ser criatura de la noche que odia las mañanas, a despertarme todos los días al amanecer y correr. En buena medida logré esto gracias a accountability. Volverá a ser así. Estableceré metas semanales y me reportaré tanto en mi sitio, como con dos hermanos emprendedores, Albert y Luis. Hacia las 6 pm de los siguientes domingos estarán los reportes listos, explicando qué hice hasta entonces, y cuáles son las metas del siguiente período.

Otras herramientas que utilizaré consistirán en aprendizaje acelerado y emprendimientos específicos. Ya hablaré de ello más adelante.

2. Ley de Parkinson
Aquí se pone intenso el asunto. A la humanidad le lleva décadas, vidas, y a veces ni eso les es suficiente, encontrar al amor de su vida. Yo lo haré en un año. Y no sólo eso.

Para el lunes 7 de abril de 2014 antes de la media noche, habré logrado las metas que me emocionarían antes mencionadas:

1. Karla
Emprendedora
Apasionada por salvar al mundo
Puntual
Hermosa
Tener juntos una relación no monógama (non-monogamy relationship)

2. Amigos
Emprendedores
Apasionados por salvar al mundo
Divertidos

3. Vivir bien
Tener el suficiente dinero y libertad, como para irme a París por seis meses al año, cuando yo quiera y con alguien más. Pasaríamos un tiempo divertido, cómodo, no ostentoso, sino genial.

4. Dios Sexual
Atraer y coger a cualquier chica que me encante con una efectividad de 1/4. Disfrutar sexo con el potencial que describen Nina Hartley y la Dra. Helen Fisher, esto es, por ejemplo, provocarles a ellas orgasmos de 15 minutos.

Esto requerirá lograr un ingreso mensual de 21,584 pesos, aproximadamente. Después profundizaré en cómo llegué a la cantidad y cómo conseguirla. Este plan con las metas, el lapso y el dinero requerido, se le denomina dreamline de acuerdo a Tim Ferriss.

Así que inicia. 365 días para encontrar a Karla.