Los descubridores y por qué emprender es como salir con chicas

Marco Díaz Calleja - El monumento a los descubridores y porqué emprender es como salir con chicas

Cuando la ciencia, el emprendimiento y el arte se unen. (Foto: F Mira).

El domingo compartí con Albert y Luis, mis amigos con los que estoy reportando personalmente mi progreso, las tareas de la semana 1. Vale la pena también hacerlo aquí, para que la gloria, o la pena, sean públicos. Así como ocurrió con los portugueses hace siglos.

Lisboa es una ciudad hermosa pero nostálgica. Mi parte favorita consistió en el Monumento a los descubridores. Todavía recuerdo al guía que me explicaba. En el siglo XV el mundo era un misterio. Los europeos sólo conocían su continente y fragmentos de África y Asia. Pero la ciencia les permitía imaginar un planeta más grande. Mediante matemáticas y astronomía, sabían que la Tierra era redonda, y predecían que había territorios más lejos de lo que cualquiera de ellos había llegado. Así que decidieron confirmarlo.

Subieron a sus barquitos, las carabelas, y armados con ciencia, valentía y deseos de fortuna, cruzaron los océanos. (¿Te imaginas atravesar el Pacífico como los españoles, en una navecita de 30 metros, esperando que un día de estos, ojalá encuentres tierra?). Trazaron África, Asia y América; civilizaciones se conocieron; riquezas se compartieron.

Pero muchos de los exploradores nunca regresaron. Los viajes eran demasiado peligrosos. Sólo sus descubrimientos sobrevivieron. Y para recordarlos, estamos en su monumento. Una carabela, y los hombres que dieron su vida para descubrir la Tierra. Y para nosotros, una rosa de los vientos en el suelo, para que lleguemos seguros a nuestro destino.

Todo proyecto que valga la pena va a presentar riesgos. ¿Qué podemos hacer para disminuirlos, para tener éxito? Michael Ellsberg cuenta con buen consejo. El escritor de Forbes señaló que muchos de los emprendedores de mayor impacto en la Historia, tales como Steve Jobs (Apple), Bill Gates (Microsoft) y Mark Zuckerberg (Facebook), tomaron caminos distintos al tradicional. No aprendían lo que necesitaban en la universidad, así que se salieron. Y como ellos cada día se acumulan más casos. ¿Qué es entonces lo que se requiere para tener éxito en el siglo XXI? Su investigación se convirtió en el libro The Education of Millionaires (La educación de los millonarios). A continuación traduzco un fragmento relevante.

Mientras más grande sea el impacto que quieres lograr en el mundo (…) más grandes son los riesgos que vas a enfrentar. Esto significa, es más grande la probabilidad de que no logres ningún impacto.

Los padres quieren que las vidas de sus hijos estén llenas de significado y satisfacción, pero ven que el tipo de carreras que los jóvenes tienden a soñar (artes y entretenimiento, literatura, bloguear (blogging), social media, deportes, activismo, emprendimiento, etc.) también son muy riesgosas.

En este punto, los padres están absolutamente en lo correcto: estos caminos son más riesgosos. En otras palabras, hay una mayor probabilidad de que termines en la bancarrota si los sigues que si te conviertes, digamos, en un dentista o un contador. Así que, naturalmente, en su inviolable rol no negociable de padres que protegen y cuidan a sus niños, tienden a proponer caminos menos riesgosos, más predecibles, más conformistas cuando sus chicos contemplan una carrera.

(…)

¿Por qué existe este conflicto entre seguridad y heroísmo, impacto y predictibilidad? (…) Casi por definición, “tener un impacto” o “hacer una diferencia” o “vivir con un propósito” involucran ir más allá de lo que existe en cualquier campo de trabajo, organización, mercado, o sociedad.

¿Hay alguna forma de combinar la seguridad relativa que nuestros padres promueven con la pasión, el significado, la creatividad, el idealismo, el individualismo, y la libertad que los adolescentes y los chicos de veintitantos sueñan? ¿Hay alguna forma de conseguir lo mejor de ambos mundos?

Sí, yo creo que la hay.

(…)

Hay tres grupos de gente a los que les voy a hablar en esta sección:

A) Serías feliz el resto de tu vida ganando lo que ahorita estás ganando, si lo que hicieras en este momento fuera significativo para ti, pero no lo es.
B) Serías feliz el resto de tu vida haciendo lo que estás haciendo porque lo sientes significativo para ti, pero no estás ganando suficiente dinero haciéndolo.
C) No estás feliz con el dinero que estás ganando ni con el significado de lo que estás haciendo para ganarlo. En otras palabras, Ciudad Mierda (Shit City).

Paso 1: Consigue una base sólida en tus finanzas

Si estás en los grupos B o C, consigue una base sólida para tus finanzas, como sea que puedas. Consigue un trabajo aburrido, un trabajo corporativo, un trabajo temporal, un trabajo de 9 a 5. No sientas que nada está “debajo de ti” mientras pague. Limpia mesas si tienes que hacerlo. Deja tu “arte”, “propósito” o “significado” por un breve momento y conoce lo que significa estar financieramente estable.

La mejor manera de conseguir estabilidad financiera, una vez que conseguiste un trabajo -cualquier trabajo- es mostrar los valores de liderazgo emprendedor en tu trabajo, lo cual se describe a detalle (más adelante en el libro).

Paso 2: Crea más espacio para experimentación

Este paso (y todos los demás) aplican a los grupos A, B, y C mencionados arriba. (…) una vez que conseguiste una base sólida financiera, (crea) más espacio para experimentación.

Encontrar ese punto medio entre el dinero y hacer algo significativo para ti va a requerir mucha experimentación.

La experimentación necesita tiempo. Necesita dinero. Y necesita espacio para caer y para fallar. (…) Pagar tus cuentas a tiempo es una sensación seductora, y una vez que hayas ganado el hábito no vas a querer abandonarlo.

Ahora, un problema que puede que enfrentes una vez que tengas estabilidad financiera es que el tiempo que te toma crearla es tan grande, que no queda nada para hacer otra cosa. Es aquí donde el Paso 2 entra.

Necesitas liberar tiempo y espacio para algunos experimentos en liderazgo, innovación, hacer una diferencia, y encontrar significado. Si estás trabajando proyectos freelance (como lo hice yo en este período), entonces siempre hay una forma de encontrar unas pocas horas libres cada día para empezar un proyecto que puede ser significativo para ti. Si estás trabajando 70 horas a la semana en un trabajo corporativo, sin embargo, quedará muy poco tiempo disponible.

En este caso deberías iniciar tomando algunos riesgos en el trabajo. Ve si puedes persuadir a tu jefe para que se fije más en los resultados que alcanzas, en lugar de en las horas apuntadas. Hay algunos libros muy buenos para hacer esta transición, incluyendo Why Work Sucks and How to Fix It: No Schedules, No Meetings, No Joke, the Simple Change that Can Make Your Job Terrific de Cali Ressler y Jodi Thompson; el capítulo 12 de La semana laboral de 4 horas de Tim Ferriss (Marco: Este libro me suena familiar…); y también The Custom-Fit Workplace: Choose When, Where, and How to Work and Boost Your Bottom Line de Joan Blades y Nanette Fondas.

(…)

Paso 3: Con este nuevo espacio en tu día laboral, ¡empieza a experimentar!

Lee (capitulo posterior del libro) y adopta una mentalidad emprendedora en tu trabajo. Resuelve problemas que no fuiste “contratado” para resolver. (…)

Con las nuevas horas flexibles en tu día (del Paso 2), también puedes empezar a experimentar más intensamente con fuentes potenciales de significado, pasión, y propósito fuera del trabajo (…).

Realmente no hay muchos inconvenientes para este camino. Funciona. En el peor caso, tienes un trabajo que paga las cuentas, donde cada vez más practicas creatividad y liderazgo, además de que puedes explorar tus pasiones (…) en tus tiempos libres.

Paso 4: Lanzarte por tu cuenta (para los que quieren cambiar de carrera, convertirse en emprendedores, o emplearse a sí mismos)

Si tu campo, industria, compañía, u organización actual no refleja tu más profundo sentido de propósito y significado, entonces vas a tener que ir más allá del Paso 3 (…). No quieres que tu pasión y significado vengan ya sea de tu trabajo actual u organización, o de tus “ratos libres” -quieres que sea el platillo principal-. Con horas flexibles en tu día y semana ganadas en los pasos 2 y 3, inicia experimentando con cosas que un día pueden convertirse tanto en fuentes de significado como de un ingreso significativo fuera de tu actual trabajo.

Esto puede significar empezar un pequeño negocio en ratos libres, conseguir un segundo trabajo en una startup (compañía joven asociada a innovación y crecimiento rápido), estudiar por tu cuenta para prepararte en una carrera diferente, o encontrar formas de ganar dinero de tus pasiones creativas y artísticas.

Cualquiera que esta forma, si quieres vivir de ella y dejar tu trabajo actual, vas a tener que echarte un clavado en las habilidades descritas en este libro, particularmente mercadotecnia, ventas y networking (interactuar con otras personas para compartir información y desarrollar contactos, especialmente para avanzar tu carrera). Vas a tener que envolver tus pasiones, talentos y propósito (…) en estas habilidades fundamentales. Si sabes hacer eso, te van a pagar mucho, y vas a vivir tu pasión y propósito.

Si no fallas no aprendes, (o porqué emprender es como salir con alguien)

Una de las competencias que te resultarán invaluables mientras trabajas en los Cuatro Pasos va a ser desarrollar una relación diferente -y creo que más realista- con el concepto de riesgo.

(…)

La mayoría de la gente, cuando piensan en la idea de empezar un negocio, lo ven como una proposición increíblemente riesgosa, una que implica no solamente recibir un pastelazo en la cara, sino ruina total. Están casi histéricos acerca de los riesgos en los que se meterían si dejan sus trabajos seguros y aburridos. Imágenes de emprendedores fracasados viviendo en la calle después de que sus proyectos fallaron mantienen a mucha gente que sueña con empezar sus propios negocios atrapados en sus cómodos y aburridos trabajos corporativos por el resto de sus vidas.

Creo que esto es una visión distorsionada de emprender. La mayoría de la gente que se educó a sí misma y aparece en este libro se esforzó para que “su trasero no quedara tan expuesto” (…) se aseguraron de que un negocio que fallara no significaría la ruina total; simplemente sería un par de rasguños, unas buenas lecciones aprendidas, y a levantarse para lo que sigue. No es la gran cosa. Están calmados, relajados y tranquilos acerca de los fracasos, no histéricos y aterrorizados, porque ven el fallar como necesario para aprender.

(…)

Consideremos una analogía.

(…) me parece razonable imaginar que 95% de todas las citas son un fracaso.

Ahora, imagina qué ocurriría a nuestra especie si toda la gente, cuando escuchara de las bajas probabilidades de éxito tras la primera cita, se volviera loca y dijera, “¡DIOS MÍO! ¡NO VOY A SALIR CON NADIE NUNCA MÁS! ¡PUEDE QUE ME RECHACEN!” Ésta sería la última generación.

Afortunadamente, cuando se trata de salir con alguien, los humanos ven que hay una gran diferencia entre la alta probabilidad de que una cita falle y la muy baja probabilidad de que todas tus citas por el resto de tu vida vayan a fallar.

Hacer algo emprendedor es, como salir con alguien, un juego de números. Si puedes mantener tus pérdidas financieras y emocionales bajas en cada intento, y no saltar de un edificio si el negocio (o la cita) falla, bueno, entonces puedes seguir intentando e intentando. Eventualmente, prácticamente todos pueden encontrar una combinación creativa de pasión y dinero que funciona para ellos, así como eventualmente prácticamente todos encuentran una cita genial que lleva a algo más.

(…) hay otro paralelo entre emprender y salir con alguien: si no dejas que un fracaso te devaste completamente, puedes aprender de tus errores, y por lo tanto mejorar tus probabilidades de éxito con cada intento.

Así que ya sé cómo descubrir continentes para la próxima. A empezar con el Paso 1: conseguir una base sólida en mis finanzas.