Resultados de Operación Mandalore the Preserver. Semana 3 de 52.

Tareas

Escribir una propuesta de trabajo
Negociar condiciones
Acordar trabajar juntos
Anticipar problemas para mi dreamline

Realicé todo. Esta semana tendré el primer proyecto a completar con mi papá. Y si hago un buen trabajo, recibiré dinero. Coke parties unleashed.

Por otra parte, definí cuáles son los obstáculos que muy probablemente van a aparecer mientras me convierto en un Dios Sexual (me gusta utilizar mayúsculas para este término).

1. Evitar

Tengo alguna tarea importante por hacer. Como todo hijo de Youtube y el Xbox, siempre la dejo hasta el final, si es que la hago.

Solución: Definir claramente el resultado deseado. Dividir la tarea en secciones pequeñas y realizables. Eliminar fuentes potenciales de distracción, tales como videojuegos e Internet. Cuando la tarea es demasiado importante, comprometerme con alguien que la voy a hacer para cierto tiempo.

2. Perfeccionismo

Soy un perfeccionista consumado. La chica con la que salgo, la tarea a realizar, la sociedad en la que vivo. A todo le veo defectos, y tengo un talento para exagerarlos. Me frustro, y eventualmente quiero seguir los pasos de Nerón.

Solución: Darme cuenta que en tales situaciones es la ansiedad la que me está hablando al oído. Reconocer que debo enfocarme en lo importante, y esto significa ignorar problemas intrascendentales. Así lo hace Apple, y debo seguir su evangelio.

3. Desperdiciar tiempo

Esto se relaciona mucho con lo anterior. En ocasiones gasto horas porque quiero que algo sea perfecto. Cazar al último pixel, destruir textos porque no “suenan” bien.

Solución: Como antes mencioné, debo definir cuál es el resultado deseado. Y cuando llegue al mismo, continuar con la siguiente tarea. La Revolución Francesa sobrevivió no porque Napoleón ganara todas sus batallas (no lo hizo), sino porque triunfó en las importantes.

4. Social

En ocasiones quisiera platicar y divertirme con personas que comprtan mis pasiones. Pero me sale lo perfeccionista. Quiero que sean emprendedores, trabajando en los grandes retos de la humanidad, y que tengan cintura de 58 cm.

Solución: Probablemente no exista ninguna persona así en la Tierra. Tengo que reconocer que nuevamente, es mi ansiedad habalndo. Voy a recordar que puedo pasar ratos geniales con gente distinta. Capaz que también me gustan las chicas con cintura de 57 cm.

5. Tomar decisiones precipitadas

A veces quiero botarlo todo. Entro en crisis y tomo decisiones con base en emociones. Por ejemplo, en su momento me harté de lo difícil que era crear un producto, así que de un día para otro me anoté otra vez en el Tec. Soy la persona más incompatible con la institución, pero me fui hasta Santa Fe.

Solución: Ansiedad, ansiedad. Tu inseparable amiga, la ansiedad. Reconoce que nada por ahí, que a ratos te acaloras. Sé estructurado y resuelve retos uno a la vez. Anticipa problemas para que no te frustres demasiado y no llegues a esos volcanes emocionales. Y si llegas, aprovecha y ríete. Haces una cara ridícula, como de bebé que le quitaron su mamila y boleto para ver a MUSE.