La mitad de la lucha es elegir a la dominatrix correcta. Resultados semana 25 de 52.

La dominatrix correcta. (Foto: lisby1).

Una decisión difícil. (Foto: lisby1).

Well shit, en la que me metí. Con tanto evento estoy más exhausto que un soldador soviético y más tostado que un camarón piromaniaco. Pero el show debe continuar. La semana pasada me comprometí a diseñar un plan para lograr mi dreamline en las 24 semanas restantes. En primer lugar, ¿cuál era dicha dreamline?

Para el 7 de abril de 2014 me comprometí a:

1. Encontrar al amor de mi vida que comparta mis pasiones (codename Karla):
Emprendedora
Apasionada por salvar al mundo
Puntual
Hermosa
Tener juntos una relación no monógama (non-monogamy relationship)

2. Hacer muy buenos amigos que compartan mis pasiones:
Emprendedores
Apasionados por salvar al mundo
Divertidos

3. Vivir bien
Tener el suficiente dinero y libertad, como para irme a París por seis meses al año, cuando yo quiera y con alguien más. Pasaríamos un tiempo divertido, cómodo, no ostentoso, sino genial.

4. Dios Sexual (Sí Google, guarda esto para que dentro de 3000 años todavía me pueda reír de mi sinceridad en línea)
Atraer y coger a cualquier chica que me encante con una efectividad de 1/4. Disfrutar sexo con el potencial que describen Nina Hartley y la Dra. Helen Fisher, por ejemplo, provocarles a ellas orgasmos de 15 minutos.

¿Cómo voy a lograr esto?

Había mencionado que utilizaría dos principios:

1. 80/20

Concentrarse en el 20% de las causas que me llevarán al 80% de los resultados.

2. Ley de Parkinson

Utilizar deadlines ridículamente cortas para enfocarse en trabajar.

¿Cuál es el 80% en el que debo de enfocarme? ¿Qué tarea, si la realizara, dispararía mis resultados en mi dreamline?

Dinero. El tiempo ya es lo suficientemente limitado. Es dinero.

Salir de jodido caray.

Sé que Karla se encuentra en Silicon Valley o alrededores, porque es la tierra de los emprendedores de alto impacto. ¿Paz mundial, resolver el hambre, acabar con el envejecimiento humano? Allá, cruzando la frontera, emprendedores, científicos y artistas lo hacen realidad, nada de debrayes hippies de fogata, con acordes cuestionables en guitarra.

Sé que juntos podemos resolver los grandes retos. Innovar productos, servicios, organizaciones.

El reto consiste en:

¿Cómo llego a Estados Unidos? 

Lo clásico sería pedirle dinero a mi papá para ir a Estados Unidos, pero él es más pobre que un calcetín sin par. Cubriría el viaje, definitivamente, pero incurriría en quién sabe qué deudas. No es sano, y peor, nada divertido.

Tengo que encontrar otra forma. Lo más efectivo consiste en diseñar un producto o servicio. Esto no requiere que en 24 semanas, 6 meses, elabore algo tan exitoso que me permita vivir cual rockstar (que si ocurriera, no me quejaría). Sería suficiente con demostrar que el producto podría alcanzar el éxito comercial, y conseguir inversión ya sea de una vía clásica como venture capital, o algo nuevo como crowdfunding de Kickstarter.

Por ejemplo, podría crear un prototipo de videojuego sobre cómo acabar con el envejecimiento humano. Realizaría experimentos que demuestren que la gente estaría dispuesta a pagar por él, tales como dummy websites con dummy buttons de buy now. Google Analytics me permitiría demostrar: por cada dólar invertido en publicidad, habría obtenido tantas ventas y tanto profit.

Una vez que muestre el potencial comercial del producto, podría conseguir inversión para desarrollarlo y visitar por suficiente tiempo Silicon Valley. No es tan loco, ya he hecho algo semejante.

Una vez que llegue a Silicon Valley, ¿por qué habrían de fijarse en mí Karla y los salvadores del mundo?

Tengo que ofrecer valor. Resolver sus problemas. Igualmente, la forma más efectiva de hacerlo es demostrando qué puedo hacer: crear un buen producto.

Ok va. VA. El problema es, ¿cómo voy a desarrollar el prototipo? ¿A qué hora?

Actualmente estudio la carrera de diseño de videojuegos y consume mucho tiempo. Sé que puedo reducir la carga al reclutar un equipo, conseguir a una asistente, contar con las herramientas correctas, y diseñar procesos que automaticen nimiedades. Pero para eso se requiere dinero. Dinero, dinero, te apareces por todos lados, cual stalker de alto rendimiento.

Ok, necesito conseguir dinero para la infraestructura de corto plazo. Supuestamente trabajo en business development con mi papá, pero a veces no me encarga ninguna tarea y aún así me paga; en otras ocasiones hago tareas y -no- me paga; la constante es que hago recomendaciones profesionales y se ejecuta exactamente lo contrario. Necesito un trabajo más civilizado, menos taparrabos caray.

Adoro las buenas historias y me defiendo escribiendo. Esto sería una vía. En su momento me invitó Cracked, una publicación en línea, a redactar como freelance. Escribir algo bueno y recibir dinero. Así de simple.

Ya lo he pensado antes, hace meses en realidad. En teoría sería el trabajo ideal, porque no tendría que atravesar el tráfico del DF, podría escribir sobre el tema que desee, y sobre todo, podría ESCRIBIR. Cómo extraño y adoro la actividad, especialmente porque el trimestre pasado estuve dibujando y cortando todo el tiempo cual campesino. (No me gustan las manualidades).

Con todos estos beneficios, sin embargo, aún así no he ejecutado. ¿Qué falta? Necesito accountability en el día a día. Podría aplicar el experimento de conseguir a alguien que me dé un sape cada vez que procrastino. Al parecer fue exitoso, y sobre todo, parece divertido. Me da una fuerte impresión de que funcionaría.

¿Pero quién me podría dar sapes?

El escritor de Silicon Valley le pagaba a alguien para que le pegara si procrastinaba. Idealmente me gustaría hacer lo mismo, pero… ¿tengo el dinero para hacerlo? No. Tendría que pedirle a mi papá, y si me descubre me grita. Nope.

Le pediría ayuda a alguien. Quizá podría decirle a una amiga consultora freelancer. Como en el caso original, trabajaríamos juntos cuando sea posible.  Cuando me note disperso, BAM. Como compensación yo también podría ofrecerle asesoría para mejorar su conversación en inglés.

¡Bien! Lo primero va a ser conseguir dinero a corto plazo. Voy a probar escribiendo. A la vez voy a luchar contra mi tendencia a dispersarme pidiendo a una amiga que me dé sapes. Simple y elegante.

Mientras escribo me doy cuenta de la carga de trabajo enorme que significa. ¿Pero cuál es la otra opción? ¿Vivir sin Karla? Eso se responde solo.

Nuevas reglas

Por un buen tiempo dejé los reportes porque no había suficiente accountability. Un amigo a quien reportaba no hablaba español, así que debía escribir un reporte aparte en inglés para él. Otro cuate sí hablaba español, pero casi no lo veía presencialmente. El efecto era que había accountability, pero cuando fallaba, las consecuencias no eran graves. Ahora cambia la situación.

Le pedí a una amiga que veo seguido que sea mi nueva capataz. Accedió. Habla tanto inglés como español, nos llevamos bien, y me daría bastante pena si propongo una misión y no la cumplo. Así que niños, ya saben la lección: es importante elegir a la dominatrix correcta.