La tormenta de tu nombre

(Foto: M I T C H Ǝ L L).

(Foto: Mitchell).

Cuando cae la tormenta como ahora, en más de una ocasión me he cachado asomado a la ventana. Me pregunto dónde estás Pau. Si te encuentras bien. Espero que no tengas frío.

Pero no es suficiente. Así que me imagino llevándote el paraguas, el abrigo, y al sol mismo, porque no quiero que te moleste ni una gota.

Sin embargo, minutos después entiendo lo exagerado que soy. No son necesarias tantas preguntas. Porque en ese momento se abren las nubes. Se hace la luz y recibo una señal.

Quién fuera Pau que el Cielo le diseñó su propio GPS. Me avisa el arco iris dónde te encuentras, me dice tranquilo Marco. Pau está bien.